domingo, 19 de abril de 2009

Trivialismo

La seriedad, como el humor negro, blanco y de todos los colores, es un tono constante en mí. Y bueno, en la mayoría de las personas, imagino yo. La tendencia de quienes me rodean, igual a la mía, es la de burlarse de todo en la vida. Absolutamente TODO. Es algo que he visto, disfrutado y compartido muchísimas veces.
Lo no trivial, es mucho más complicado de mostrar. A mi me hace sentir muy vulnerable tocar, con otros, temas en los que tengo una opinión demasiado mía y elaborada, como para someterla al aburrimiento ajeno, o la destrucción social.
En muchas ocasiones, uso, como en la entrada pasada, recursos de alta fiabilidad, como el chiste en el que uno es el protagonista. Creo que gran parte de mi propia confianza, la he podido construir a partir de ello.¡Es una gran desnudez decir esto!
Y es que, una de las razones que me hace empezar por el postre primero, en cualquier relación, (de amistad, negocios, romance, etc), es sentir la trivialidad que adquieren las palabras escuchadas o leídas por alguien diferente a quien las dice o las escribe. Todo puede ser trivial, en un contexto erróneo o mal entendido.
Sin embargo, no es a esa clase de trivialidad a la que la palabra trivialismos se refiere. Es mucho más pesada (o liviana, si se quiere) que eso.
Es la poca importancia que un pensamiento que esta inmerso en un mundo lleno de ruido, puede tener. Las palabras más brillantes pueden pasar y ser olvidadas, perdiendo todo su significado, en menos tiempo del que se imagine. Es gritar al lado de una turbina de avión. O por el contrario, susurrar en un hangar vacío, tratando de no ser escuchado, mientras el eco magnífica hasta el más mínimo sonido.
Es la hilaridad de lo que no es risible, y la gravidez de la idiotez (o al contrario, si se quiere).
Es saber que lo que desvela a mi vecino, a mi me importa un rábano. Que lo que me hace reír a mi, a él lo ofende. Que lo que lo divierte a él, a mi me aburre hasta el tuétano de los huesos. Que lo que yo pienso, digo y escribo, a él le sabe a mierda.

O que tal vez, uno conozca a alguien en el vecindario que aunque no llore con lo que yo lloro, lo entienda, y le interese.
Trivialismo es una idea escrita en la arena. Sin lo poético, que puede parecer.

4 comentarios:

  1. Dios mío santísimo, qué trascendental te pusiste, Estef. Me gustó mucho este texto, aunque hubo partes que no entendí. Y me alegra decirte que eres de esas personas que, aunque burleteras a morir, después de todo son capaces de entender e interesarse por las trivialidades de otros.

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  2. A mí también me gustó y sí, qué densa, pero como con los ponqués, la densidad funciona.
    Pucha, ya ni sé qué dije.
    Bueno, me gusta tu cambio de diseño también.

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  3. Le digo algo, soy un experto en escribir trivialidades, además me creo muy gracioso, pero lo mío es intrascendente; de hecho este comentario lo es, muy trivial me quedó.

    Salú pue.

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  4. Bueno, Johan. Gracias por leer una trivialidad más y dejar su trivial comentario. Si gusta, siga pasando por acá. Y comentando.

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