lunes, 11 de mayo de 2009

Cosas de niñas

—Siento una cierta, ¿cómo decirlo?... melancolía, cuando pienso en mi edad, y en las cosas que puedo esperar de la idea de conocer a un hombre e involucrarme con él. Creo que es la certeza de que ya nada podrá sorprenderme, en cuanto a relaciones de pareja. Porque en el momento en que alguien lo haga, se que arruinaré el instante, con un temprano cinismo, prefigurando en mi cabeza todo lo que saldrá mal en uno o dos meses. Sabré que exactas palabras dirá. Sabré que gestos nerviosos tendrá y como evitará mis ojos. Ya me ha pasado. Pero lo que no puedo saber, es si sucede porque así funciona ahora el asunto de enamorarse, o porque yo lo llevo hasta allá, echando a perder todo con conjeturas. Uhmm, tampoco he logrado averiguar, si 28, son demasiado o muy poco. Me siento como una anciana inexperta. Sabia, pero inmadura...
—“Sabia, pero inmadura”. Creo que en eso radica all the fucking business. Ahora entiendo porque no te acuestas con nadie más de una vez.
—¿Ah, sí? ¿Y eso es por…? —dijo ella, replicando con una mirada que iba de la furia a la vergüenza.
—Por que ningún hombre cuerdo quiere cogerse a una eterna malcogida, por bien que se vea. El sexo es placer, querida. No teorías depresivas sobre tu crisis de la mediana edad—. Y diciendo esto soltó una risita perversa, que aumento el reproche en la expresión de ella. En mucho, él tenía razón.
Ahora él la miraba con una sonrisa llena sorna, pero también de algo más profundo, que ella no pudo rotular. No anticipó, y sonrió a su vez. Volvía a ser una niña, a sus muy mentados 28, y nuevamente un hombre la hacía sentir tonta. Lo único diferente ahora era, que no le importaba.
En realidad, había tenido una carrera emocional no muy larga. Pero, con su característica tendencia a sentirse vieja, –lo cuál no la hacía particularmente experta sino más bien agria–, veía su vida sentimental como una sucesión de decepciones que la habían vuelto una especie de romántica práctica. Desalentaba cualquier acercamiento no deseado de forma tajante, y si quería sexo con alguien en particular, buscaba de una manera simple, que sucediera. Pero, de forma evidente, vivía con la convicción de que un día pasaría algo tan extraordinario, como que la tierra se abriría, y de entre las raíces, lombrices y cadáveres de mascotas olvidadas, brotaría el hombre con el cual habría de llenarse de nietos. Su esfuerzo por negarlo era risible, hasta para un desconocido. Una típica feminista del tercer milenio. Amante de Simone de Beauvoir a públicas voces, pero al fin y al cabo, la misma mocosita aun no graduada del colegio de monjas.

4 comentarios:

  1. Me gustó más el otro inconcluso pero esté también me dejó como sensaciones por ahí. Qué agresividad, ala.

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  2. A mi este me gusta mucho. Lo que más me gusta es el ritmo que tiene. Son de esas cosas que tengo por ahí escritas y que me parecen que cuentan algo, y que funcionan.

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  3. Pat.. llevaba tiempo sin entrar por acá.. veo que te has puesto muy juiciosa en la labor y me agrada mucho leerlo...

    Ahora, lo de niña chiquita, ni te entusiasmes, a los 31 tampoco cambia el asunto.. lo bueno, como dices, es que ya ni te importa que te hagan sentir como tonta, total de alguna manera hasta se es una tonta feliz...

    Yo, ahora en plena crisis de identidad, me siento como una niñita abandonada a su suerta... y vaya que me ha costado aprender que la suerte no está 'echada' o no al menos como yo quisiera... en fin... paso a paso...

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  4. Pues sí, Marce, paso a paso. A riesgo de sonar un poco bobasa, encontré una definición de inocencia por ahí, que dice que la inocencia de verdad es la de alguien que ha vivido y a pasado por todo, pero que a pesar de eso no anda por ahí, traumado. Al contrario, ha aprovechado todo para estar bien y ser feliz.

    Es chistoso, por que muchas personas (y me incluyo), después de un tiempo, andan como perro atropellado, relamiéndose las heridas. Y pues lo perros son súper dignos y no se quejan ni nada. Pero los golpes se les notan en el comportamiento después. Y así le pasa a uno. Hay algunos menos dignos, que se quejan hasta con el poste, jajajaja.

    Pero bueno, eso es. El asunto es poder ser inocente, a pesar de todo.

    Complicado.

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