miércoles, 18 de noviembre de 2009

Insomnio

Mi mundo onírico es bastante particular. No solamente por suceder en sueños, sino por que muchas veces empieza antes de dormir.
Yo tengo problemas más o menos graves de insomnio. También soy sonámbula, digo dormida cosas con escalofriante claridad y coherencia, sobre temas reales. Tengo terrores nocturnos y a veces los sueño saltan a la vigilia, como capítulos del Cuento del Domingo, o episodios de Pesadilla sin fin. Descanso mucho más cuando duermo de día, que de noche.
Durante el tiempo que no duermo me he acostumbrado a pensar casi como si fuera un cuento de Poe. Canaleo, leo, escucho radio de Internet, escribo, pienso, pienso, pienso y un par de veces intento dormir.
Anoche fue una noche llena de “acontecimientos”. Intenté ver televisión y aunque no tengo paciencia para ello, me encontré con una película donde actúa Naomi Watts, a quien le tengo pánico. Todas las películas de ella son demasiado inquietantes. Le huyo a Naomi. Pero ayer me quedé un rato, y mientras tanto me dormí, con el tele y la luz prendidos. Me soñé con una señora (con la que he soñado otras veces esculcando en mis cajones), tamborileando con los dedos en la puerta principal de mi apartamento, desde afuera, para que le bajará al volumen del televisor. Entre dormida y despierta, le bajé.
Después volví a despertarme. Apagué el televisor, pero solo concilié el sueño otra vez a las 6 de la mañana, enfurecida, por que tenía que levantarme en hora y media. Y cuando logré dormirme, soñé con pasmosa realidad que mi hermana y yo estábamos en Guatavita. Subíamos por una escalera de caracol y yo me recostaba sobre la baranda. Mi hermana hacía lo mismo pero calculaba mal y caía de cabeza unos ocho pisos, emitiendo un lloriqueo corto pero terrible al estrellarse contra el suelo. Yo bajaba corriendo, gritándole en cada escalón: ¡Ya voy! ¡Tranquila! ¡Ya voy! Recuerdo cada peldaño, la pared, el pasamanos, el sonido de mi voz mientras le hablaba para calmarla. Cuando llegué, le pregunté: ¿Qué sientes? Y ella llorando me respondió: “Tengo la cabeza toda rota”. Yo, enferma de miedo, pero tratando de no llorar y de verme lo más calmada posible, le dije “Voy a verte” y le pasé la mano por la cabeza, que estaba emparamada en sangre. Le dije: “No te voy a mover, es mejor llamar a una ambulancia”. Salí corriendo, desesperada y gritando una y otra vez: ¡Una ambulancia! No había una en todo el maldito pueblo. Ahí me desperté, pasmada.
Lloré como una magdalena cuando recordé todo, y no he podido dejar de pensar en ello ni de llorar. Fue demasiado real. La sensación la tengo pegada a la piel, como si todo hubiera pasado en la vida de verdad, hace unas pocas horas. Todos tenemos demonios y la cotidianidad no les resta "terribilidad".
Fue un día amargo, en realidad. Gracias a Dios, hablé con Paula, ella me aliviana siempre.

4 comentarios:

  1. el insomnio siempre se lee terrible, pero recordar los sueños es bueno, y soñar con accidentes o muerte no es tan tragico como uno creeria, es solo que algo dentro de uno se muere se va o se esta acabando

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  2. Hola Angry Girl, creo que más que el significado fue la sensación lo verdaderamente impresionante. ¿Te ha pasado que tienes un recuerdo que no sabes si fue un sueño? Fue algo así.
    A ese tema le presto mucha atención. Tengo un diario y todo. En algún lado leí que es útil para definir los propios significados.

    Gracias por el comentario

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  3. Pat!!! todo tiene que ver con Naomi, la película que veías es demente y se llama Juegos siniestros... Pero en todo caso, de una insomne a otra, hay que aprender a interpretar la delgada línea entre el sueño y la realidad.

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  4. Hola Marce. Pues no, no era Funny games. Era una llamada Stay, con Ewan McGregor, que es bastante rayada también. El verdadero asunto es que andaba agarrada con mi hermana. Mi cerebro me jugó una treta bastante cruel para animarme a arreglar el asunto.

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