jueves, 3 de diciembre de 2009

Feminismos

Bueno, empezaré por decir que no tengo un argumento sólido, pero que como el blog es mío, hoy puedo babear sobre él y no me importa.
Le tengo una suerte de respeto idiota a este lugar en la nada y no publico ni la mitad de lo que escribo, en gran medida por no dejar que mi vida común y mi imprudencia digna de ser redactada, se trasluzcan hasta el punto en que me vea YO a través de unas líneas, regalada para unos desconocidos.
Tiene que ver mucho, con ejemplos de blogs por ahí que detesto por su “trivialismo” grosero, como el último pastel de pollo viejo en la peor de las pastelerías capitalinas, y por blogs que tontamente admiro por no regarse en la prosa de gente que se mira la pelusa en el ombligo durante horas, sino por ser “refinados, delicados y pensados” como una tartaleta de frutas de Miriam Cami. Que endemoniado esnobismo el que acabo de confesar.
Pero hoy estoy escribiendo sin la censura y con el cinismo, con el que he hecho muchas cosas en estos días. Y no me siento orgullosa por nada de ello.
Esta noche, soy como un hombre, que es la más siniestra y alienada forma del feminismo: querer vivir la vida negando mi naturaleza de mujer, hasta el punto en que se me está dando muy bien. Me aburro rápidamente de cualquier personaje, soy superficial y aunque me gustaría enamorarme, no hay nadie a mi medida. Las relaciones de pareja me dan un poco de asco. Tanto las ajenas como la idea de una propia por que he visto como muchos amigos (as) (y yo misma en el pasado), han perdido su brillo, su encanto y su belleza por estar vitaliciamente amarrados a personajes a los cuales son adictos y que no hacen más que succionarles la energía, mientras a la par se desangran. Por que aunque sola y aburrida como estoy esta noche, me siento tan, tan bonita y tan atractiva por los halagos frecuentes de hombres que no me importan. Me gusto demasiado. Llevo exactamente la vida que soñé para mi cuando era una tarada con novio en la universidad. Todo eso ahora me sabe a la viruta de metal del bonbril, que se coló en la comida. Pero no lo puedo evitar. Es un círculo vicioso en el que la causa de mis males es la solución a ellos. Estoy, sinceramente, en una encrucijada.

Bueno, tres cosas que me tienen un poco pensativa:

1. La mujeres solas somos promiscuas y malas por definición. Bueno, yo, al menos.
2. Si una mujer es práctica es una zorra. Para ser una mujer decente hay que llorar, hay que sufrir, hay que santiguarse con la infidelidad y las parejas efímeras. Hay que dejar de vivir muchas cosas y aprender que son erradas a través de la experiencia ajena y del temor a ser juzgada. Cosa que no le pasa a los hombres.
3. Nos educaron para:
Tener el derecho al drama y fregarle la vida al novio, amante, esposo y fregársela a uno mismo. Divagar entre relaciones absurda sin aprender a decir NO ni a aceptar que el hombre del que uno podría enamorarse o se está enamorado, simplemente no sirve, por miedo a la soledad y a diez mil cocos más. No entender que las parejas NO son para siempre, y como dice Bilbo Baggins, estirarlas como poca mantequilla en demasiado pan. Y bueno. Cualquier cantidad de pendejadas por el estilo.

Ahora mismo pienso, que este blog solo ha tenido una entrada cómica, que era uno de los ganchos prometidos a los lectores. El humor se desvaneció, me puse muy seria y acá, ya nadie se rie.

2 comentarios:

  1. ¿Qué te hace pensar que no me reí con esta entrada? Primero era una sonrisa nostálgica. Me haces falta. Sería muy bueno tomarnos alguna cosa mientras filosofamos sobre estos y otros temas. Y nos reímos como quinceañeras. Yo te espero en Río para que hagamos eso tomandonos un choppe gelado em Copacabana, caminando pela praia até o Leblon.

    Y después era una risa interna, pensando en que tu entrada va muy bien con esta época de mi vida. Ando pensando en cosas absurdas, como la mejor manera de no convertirme en una solterona agria. Porque las consideraciones morales de la promiscuidad e inestabilidad ya no me atormentan, si es que alguna vez lo hicieron realmente. Y no me atormentan no porque ahora yo esté más allá del bien y del mal, sea una libertina con actitud rockera e indomable, sino porque la promiscuidad tampoco me interesa. Por eso aparece el riesgo de convertirme en una solterona malcogida (perdona la vulgaridad).

    Pero mejor, para no seguir hablando "besteiras" en tu blog, te recomiendo "La vagabunda" de Colette. Tiene que ver con todas estas cosas y me hizo reír mucho.

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  2. Pues mira que ahora que la leo también me dio risa, pero sólo después de tu comentario. Y pues sí, también tengo la sonrisa nostálgica, de imaginarnos caminando pela praia, muertas de la risa (siempre nos hemos reído mucho), hablando como solemos hablar, con el sárcasmo y la filosofada vivos, tú desinterasada en la promiscuidad (!!) y yo, olhando para algum rapaz de piel bronceada. Me haces falta y ahora que ando en el centro tanto tiempo, te pienso y hablo mucho de ti. Que es lo que suelo hacer con las personas que extraño.
    Bendita tú, Nunca Atormentada Por Las Consideraciones Morales Cuartas. Yo, ando dejando que me atormenten, como una piquilla en la planta del pie cuando uno no puede rascarse. Pero, pasarán. Más rápido de lo que pensaba en realidad. Estoy contenta de descubrirme así.
    No olvides que aquí puedes decir todas las besteiras que se te de la gana.
    Pronto nos tomaremos ese choppe, uma cachaça o qualquer coisa com álcool, na beira da mar.
    (Si no te interesa la promiscuidad (!!!), ¿el término no sería más bien "Nocogida"?)

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