sábado, 9 de enero de 2010

Le renard et l'enfant



Película del 2007, dirigida por Luc Jacquet, personaje del que no se nada a parte de haber participado en La marcha del emperador.
Está hermosísima película me la encontré esta tarde en Cinemax. Se desarrolla en algún paisaje de campiña francesa, en donde viven las dos protagonistas: Bertille (la niña) y Titou (la zorrita), quienes inician un fuerte vínculo a través de la valentía de Bertille para explorar la naturaleza que la rodea y hacerse amar por Titou. Sin ninguna clase de miedo y como en un cuento de hadas, la niña se adentra en el hogar de Titou, quién se convierte en su guía. Bertille trata al animal como trataría a una amiguita de su edad y la convierte en su compañera de juegos. Sin embargo en un par de ocasiones la realidad se evidencia y Bertille tiene que hacer uso de su inteligencia y de su valor para salvar la vida de la zorrita, que es pequeña y tiene demasiados enemigos naturales.
La película está pensada claramente como si fuera un cuento ilustrado. Bertille es una pelirrojita de ojos verdes que usa siempre el pelo recogido en dos moñitas, un atuendo púrpura y una cartera donde lleva objetos como linternas y fósforos. Vive con sus padres (quienes nunca aparacen) en una casita a orillas de un lago y al lado del bosque donde vive Titou, quién es uno de esos animalitos de cualquier relato fantástico y todos sus actos son completamente comprensibles si necesidad de ninguna palabra.
Es inevitable la comparación con El principito, quién un día decide domesticar a un zorro que encuentra muy bonito y arma una rutina que se repite día tras día para poder acercarse a él. Al final el lazo está creado y el zorrito le declara al principito que necesita de él para vivir.
En Le renard et l'enfant, Titou llega y se va con total libertad. Hay un intento de parte de Bertille por convertirla en "su propiedad" con malos resultados, y ella pronto entiende que amar no es poseer. Que la relación creada entre las dos va más allá de gobernar los actos de Titou.
Es encantadadora la unión entre las dos y como la inocencia y la bondad de ambas hace que Bertille se convierta en un habitante más del bosque y no en una intrusa destructora.
La ilustración del final, donde están las dos durmiendo una encima de la otra es muy enternecedora. La zorrita es mucho más grande que la niña tal vez para evidenciar que es una mamá y que es mayor que Bertille a pesar de su tamaño. Alguna vez leí que evolutivamente, el acto de dormir es también un acto de confianza. Cuando un animal duerme es por que sabe que nadie se lo va a comer mientras tanto. Cuando un animal duerme en la falda de un ser humano es por que tiene total confianza en este.







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