sábado, 24 de abril de 2010

Alekos y yo

Dice la sabiduría popular que todas las mascotas se parecen a su dueño. Y en mi, esta expresión es sin lugar a dudas totalmente cierta. Yo soy la afortunada poseedora, o más bien madre adoptiva, de una hermosísima gata de largo pelaje aterciopelado gris grafito que cambia a un gris muy clarito cuando uno la acaricia.
Alekos es como la dueña desde chiquitita: independiente, pendenciera, voluntariosa, malgeniada y media, consentida como ella sola, pero noble, muy noble y tremendamente amorosa. También es muy nerviosa. El segundo día de haber llegado a mi casa, cuando tenía dos meses y yo todavía creía que era gato, se metió en el motor de Juanita la Glotona, una camioneta Ford F150 que teníamos en ese entonces. Duro otros dos días allí metida, de donde sólo salía para comer y dejar sus hermosas huellitas y sus posticas gatunas en la arenera. Pero desde que la saque de las mechitas de allí, con el motor en neutro para no hacerla puré, hemos sido inseparables y nos amamos con locura.
Su carácter nos ha dado bastantes sustos. Perdió los dos colmillos de arriba en peleas con otros gatos y a menudo llega con heridas y rasguños. Un día, cuando aun existía Juancho II (uno de los pinos que mi mamá sembró en el antejardín), la vil y calculadora se escabulló por el patio de atrás y para tratar de llegar a la calle se le mandó al árbol desde el tejado con tan mala suerte que lo único que consiguió fue aporrearse, troncharse una pata y hacerse una herida de relativa consideración. Magullada, maulló en la puerta del frente para que la dejáramos entrar. Durmió con mi hermana temblando toda la noche por el dolor de la pata y el susto que se llevó.
Luego, en un invierno, se despareció ocho interminables días. Todas las noches llovía y yo después de buscarla sin resultado, llegaba a llorar a la casa mientras oía los relámpagos afuera y hacía trabajos para la universidad. Volvió una mañana, en que mi papá la oyó maullar en la acera del frente y yo en piyama y trasnochada, salí descalza a rescatarla del tejado de los vecinos, donde se encontraba arrinconada desde hacía unos días por las fauces de Tony, un perro amigo nuestro de la cuadra. Llegó ronca, con tos y comió sin parar por media hora.
Y así, ha continuado y continuará metiéndose en problemas por su forma de ser gatuna. Hemos roto vidrios como ladrones para rescatarla de casas desocupadas donde se queda atrapada, le hemos curado las infecciones y las heridas que le pegan y le hacen otros gatos en peleas, la hemos buscado, la hemos encontrado y seguiremos haciéndolo las veces que sea necesario. Por que la adoramos y por que la aceptamos.
El jueves por la noche, fui yo la que salió en una excursión con pésimos resultados. Ofuscada por problemas personales ridículos que se entrometen en mi lugar de trabajo y por muchas cosas que ahora no están saliendo bien en mi vida y que desde hace un tiempo me han causado algo que hora sin miedo a mentir puedo llamar depresión, salí de la oficina tarde y empecé a caminar, que es lo que muchas veces hago cuando estoy así. Hace rato no me daba la depre caminadora, pero esa noche, estúpida de mi, con portátil, celular y iPod, me pareció una grandiosa idea. Cuando menos me di cuenta ya estaba en la 53 y de allí a la casa son sólo 20 minutos, entonces continué. En la 7 con 66 a las 8:45 p.m. y a 5 minutos de mi casa, me agarraron 4 manes, delante de no menos de 10 personas. Sólo se llevaron el iPod por que no dejé que tocaran la maleta que contenía nada menos que mi vida y mi herramienta de trabajo, pero en el forcejeo me pegaron y erraron una puñalada que de haber sido certera, me habría perforado un pulmón. Como recuerdo aparte de la ausencia del iPod, me quedaron morados en un brazo, en una pierna, el hueco de 10 cm de la blusa y una cortada de 1 cm de largo entre las costillas, que a pesar de ser minúscula, me aterra. Esa es toda la verdad. La versión oficial para la oficina y los amigos regañones es que me bajé en Carulla de la 63 a comprar pan. Que mierda decir mentiras, pero es que odio aceptar mi imbecilidad.
El viernes, como Alekos, volví a la casa de mi papá, temblorosa, con gripa porque el susto me bajó las defensas y llena de miedo por mi tontería y por lo que casi fue. Pero ese es mi carácter. Sin duda, mi hermana seguirá oyéndome llorar en el teléfono, seguirá cuidándome las heridas, seguirá ayudándome a resolver los problemas en los que meto y seguirá adorándome.
Decididamente las mascotas se parecen a sus dueños.
Ahora, me despido, por que salgo otra vez de excursión, aunque es una fiesta, y voy sin portátil.

4 comentarios:

  1. Aish, ojalá Ofelia apareciera como Alekos. Me hace mucha falta y, como tú, digo la verdad: estoy deprimida también por muchas cosas y la ausencia de Ofelia es una de ellas.

    Como te dije ayer, me alegro millones que estés bien.

    ResponderEliminar
  2. Yo pienso mucho en Ofelia, Caro. Es que es como si se le perdiera a uno un hijito. Por eso entiendo absolutamente que una de tus razones para estar deprimida sea que ella no está. Ojalá apareciera. Eso te alegraría el alma y a mi también.

    ResponderEliminar
  3. ME ENCANTA LA FORMA COMO NARRAS TUS HISTORIAS, EN ESTA ME GUSTO COMO TE DESCRIBES Y HACES EL COMPARATIVO CON TU GATICA, LINDA LA HISTORIA DE ALEKOS, ME ENCANTAN LOS GATOS, Y TAMBIEN LOS PERROS Y LOS MONITOS, BUENO LOS ANIMALITOS EN GENERAL.
    ES BASTANTE IMPACTANTE LA PARTE DEL FINAL, PERO GRACIAS A DIOS NO TE PASO NADA GRAVE EL DIA DEL ROBO, Y YO EN VERDAD LE AGRADEZCO A DIOS Y A SUS ANGELES QUE TE CUIDARON ESE DIA, Y QUE HICIERON QUE PUDIERA VER TU BELLA SONRISA EN VIVO Y EN DIRECTO. UN ABRAZO ENORME, ESTOY FELIZ LEYENDO TUS PUBLICACIONES. :). QUE BUENO CONOCERTE.

    SE QUE AUN NO TE CONOZCO BIEN,Y NO SE MUY BIEN EL MOTIVO DE TU DEPRESION PERO SOLO TE DIGO QUE POR REGLA GENERAL DESPUES DE LA OSCURIDAD SIEMPRE VIENE LA LUZ, Y DE LA MISMA MANERA DESPUES DE LAS PREOCUPACIONES, LAS TRISTEZAS, LAS DEPRESIONES, Y LOS MOMENTOS DIFICILES EN GENERAL, SIEMPRE LLEGAN LOS MOMENTOS DE CALMA, DE BIENESTAR Y DE ALEGRIA, ASI QUE ESPERO QUE POR EL MOMENTO MI SONRISA TE CONTAGIE ASI SEA UN POQUITO,Y POCO A POCO TUS DIAS SEAN MEJORES Y LLENOS DE FELICIDAD.

    SEBELEK :)

    ResponderEliminar
  4. Diego, gracias por tus palabras que son muy bonitas y están llenas de mucha buena energía. Pásate por acá cuando quieras. Un abrazo.

    ResponderEliminar