martes, 6 de julio de 2010

Una buena muerte

Citando nuevamente a mi bienamado Caballero Calderón (aun a pesar de su afición a la tauromaquia que me cuesta un poco creer), repito las palabras que le dijera su maestro don Tomás: “No escribas sino hasta que tengas algo que decir. No trates de escribir bonito….”

Cuando uno pasa mucho tiempo solo, necesariamente hay un punto en el que se empieza a pensar en la muerte con cierto juicio. Yo, al respecto, he pensado diez mil cosas. Tengo por ahí una última voluntad y todo, y no es por macabra. Simplemente, la muerte, como la vida y la shit, happens. En estos días, varias de las personas que leen este blog y yo, lo volvimos a recordar de forma cruel, terrible, increíble y absurda, como muchas veces es la muerte.

Durante las exequias de una persona, a la que todos los presentes (muy cercanos o no tanto, como es mi caso) le habríamos regalado un año de vida propio, para que hubiera sumado 500 años más, o por lo menos lo necesarios para que su historia hubiera sido distinta, volví a pensar en la muerte, y más específicamente en una buena muerte. Hace un tiempo escribí una entrada acerca de esto, pero hoy la reescribo, con una buena porción de dolor por el dolor ajeno.

En la misa, el sacerdote habló del hecho de “prepararse para la muerte, prepararse para morir bien” ¡Qué cosa tan difícil! Pero, lejos del fatalismo esa es una de esas vainas que uno no debe dejar para después. Por que tener una buena muerte, implica necesariamente, tener una buena vida, y como dicen por ahí “la vida es eso que pasa mientras uno está muy ocupado haciendo planes”.

Yo he tratado por todos los medios posibles, de ser una mejor persona, de forma muy consciente con respecto al tema de no morirme con los “calzones rotos” (espiritualmente hablando, claro está... bueno, literalmente también), pero no puedo negar mi carácter. Hace un tiempo vi un pedacito de una entrevista a Anne Hathaway sobre su papel de la Reina Blanca en la Alicia de Burton y ella, después de decir que se había inspirado en Nigella Lawson, dijo que básicamente había pensado en una mujer que, aun siendo muy violenta, quiere ser pacífica: “algo así como una pacifista con un fetiche por los cuchillos”. A veces siento que esa definición me cala perfectamente.

Sin embargo ahí voy, tratando de hacer algunas cosas “simples” pero complicadas, como no tener apegos materiales, para no quedarme pegada a esta tierra por alguna tontería como un papel o un amor del pasado, no juzgar ni prejuzgar, cosa que ¡Dior mío! me es tannn difícil… tener un poco más de paciencia, aceptar y no tratar de forzar nada. Reírme más, llorar más, dejar de hacerme la fuerte y la intocable, la inamovible. No matar nada (ni la cucaracha inocente que a veces se cae de la ventilación en la cocina). Asumirme y no darme palo por ser como soy en algunas vainas. Y ser más valiente en el amor, por que padezco de una aguda “taradez” emocional, regalo de algún cruel ex novio que no debí recibir y que todavía no puedo hacer a un lado.

Y bueeeeeeno… la vida se me va en tratar de hacer las cosas para irme en paz, pero coño, es complicado. Sobre todo la parte de amar. Mientras tanto, uno debajo de su costra de trabajo y obligaciones busca casi con ansiedad lo importante, piensa en los hijos que se quiere tener y que se van con cada nueva caja de píldoras, trabaja sólo para sí mismo ya sin mucho más sentido que no tener culebras y hace planes para cosas que se pueden tardar más de dos años en pasar, y tal vez, no pasen.

2 comentarios:

  1. ¡Te apoyo en todo! para que tengas una buena vida, y una buena muerte. Creo que la mayoría nos merecemos una buena muerte para tener un paso limpio a donde sea que pertenezcan nuestras almas. Pero sobretodo te apoyo en no matar nada, eso si que me gusta :)

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  2. Pues Pau... con las cucarachas he incumplido el pacto... ¡pero es que ellas incumplieron primero! Uno les dice: "Ok, si veo a alguna se va al shut de la basura, viva, pero al shut". Y ellas abusivamente se toman el brazo y convidan amigas. Paila, tocó comprar Raid. La araña saltona en cambio, ha sido ejemplar. Creo que no hay araña más afortunada que ella. Le toco un buen lugar para vivir por que nadie la jode.
    Por otro lado, yo creo que en el espinozo tema de la "buena muerte", pues sería bueno morirse dormido en una hamaca a los 80 años de un cocotazo (como le pasó a un señor de Melgar). Pero como uno no sabe si eso va a ser así, pues por lo menos tener conciencia de que lo que uno viva acá es temporal, pero decisivo y que la meta es crecer espiritualmente. Es lo único importante, ¿no? Para eso uno puede hacer cosas chéveres, como viajar y estudiar y vivir mucho (de todo), pero siempre con eso en la cabeza.

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