domingo, 6 de marzo de 2011

Una Tinta

Esta semana renuncié a Una Tinta. Como un noviazgo, sabía dentro de mi que ya no funcionaba y después de un pequeño encontronazo con mi jefe, decidí que no podía seguir postergando mi salida de la empresa. No tengo un nuevo trabajo y mis antiguos clientes o me han olvidado o no tienen nada para mi, lo cual implica que tengo todo por hacer al terminar el mes de preaviso, este 1 de abril. Pero aun así, estoy tranquila. Tranquila y feliz por lo que hice y por lo que haré.

De Una Tinta me llevo tres cosas. La primera, una gran diversificación de mi portafolio que antes de ellos era de un color Norma parejo. La segunda, tres personas a las que quiero mucho, muchísimo: Cristina, el Chile y Efrita, de las cuales a parte de la admiración que les tengo y lo mucho que me enseñaron también me queda su amistad. Y la tercera y última es una que valoro especialmente, por que se que no habría sido posible en ninguna otra parte: ser YO misma.

En Norma, por causa de mi inexperiencia y mi juventud me intimidé fácilmente con el carácter de las personas que fueron mis coworkers en la editorial y con la naturaleza del negocio de los libros: intelectual y socialmente demandante, dos condiciones que yo tenía desarrolladas muy a medias, aunque sería más honesto admitir que socialmente yo era un cero a la izquierda. Ahora no estoy muy segura de no serlo, pero por lo menos puedo dudarlo.

Esto me llevó a ser, por lo menos en un principio bastante tímida y dictada por la opinión de los demás, sólo para tratar desesperadamente de encajar en un ambiente que nunca había experimentado. Aunque al final de los cuatro años y medios, ya era más yo y menos lo que quería que los demás vieran, Patricia, tal como ha sido desde que nació: malgeniada, imprudente, explosiva, soberbia, temeraria y segura no habría podido volver a serlo al 100% sin Una Tinta. Y eso, sin duda me ha pesado en muchos momentos y me ha sido reprochado muchos más, pero aún así lo adoro y a estas alturas puedo asegurar, que por fin soy un adulta y que haré todo lo posible por ser coherente conmigo misma y no anularme nuevamente, bajo ninguna circunstancia.

4 comentarios:

  1. Pato, yo creo que está muy bien esto de tomar decisiones de este calibre cuando las cosas que se te presentan simplemente no son ya lo que quieres o lo que te hace feliz. Lo importante, como dices, es que estés tranquila, ese es un excelente indicativo. Y pues ya sabes, cuentas conmigo para lo que quieras. Besos y bienvenida a este mundo sin horas jejejjje

    ResponderEliminar
  2. tomarse la vida menos en serio, eso suele ser una buena decisión.

    ResponderEliminar
  3. Muy bueno eso de "por fin soy adulta". Qué bueno, yo estoy descubriendo las mieles de la adultez también. Salud.

    ResponderEliminar
  4. Angelinha, eso fue hace más de un año. De pronto ya retrocedí :). Mentiras, soy tan adulta que tengo una empresa y me voy a casar :O... Jeje. A seguir disfrutando de las mieles de la adultez. Salud de vuelta.

    ResponderEliminar